viernes, 4 de diciembre de 2015

Generosidad vía Hospitalidad



Hay muchas formas de ser generoso, una de ella es dando dinero para alguna causa, otra es dando tiempo; pero una forma significativa de ser generoso es a través de la hospitalidad. La hospitalidad usualmente integra varias de las facetas anteriores. La palabra deriva de “hospital”, es decir, un ente que hospeda con el objetivo de sanar (no de conseguir algo a cambio). En el evangelio según S. Lucas (10:25-37) Jesús comparte la parábola del Buen Samaritano, quien se salió de su camino para atender a un completo desconocido y dejar varias interesantes lecciones de servicio, atención y generosidad vía hospitalidad. La hospitalidad ha de ser un asunto intencional, no ocurre por casualidad. La gente generosa usualmente muestra actitud y acción generosa. Las personas hospitalarias planifican e invierten tiempo y esfuerzo para incrementar sus capacidades e infraestructura para poder atender excelentemente. Sería muy difícil pensar que al samaritano le apareciera “por casualidad” en su bolso el aceite y el dinero con el que sanó y atendió al hombre herido; seguramente el funcionaba dentro de un esquema de aprovisionamiento intencional para ocasiones especiales. En el contexto moderno, las personas hospitalarias se pueden reconocer ya que (por ejemplo): asignan presupuesto para atención de invitados, construyen un cuarto de huéspedes, incluyen en su agenda semanalmente espacios para atender y/o recibir personas, configuran momentos de atención reconfortante o días de apoyo en algún proyecto especial a quien lo necesite, etc. Si bien la generosidad no ha de ser medida por el lujo o lo costoso de la atención; el esmero en servir a otros siempre traerá beneficios, se notará y creará un efecto transformador y multiplicador en el que lo recibe.

Para reflexionar: Todo aquel que ha recibido hospitalidad, usualmente se convierte en alguien hospitalario.

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.



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