martes, 9 de febrero de 2016

Celebrando el Liderazgo sin Máscaras


Jesús hizo un sincero llamado a los líderes espirituales de su época (escribas y fariseos) a liderar sin hipocresía. Les dijo que por fuera se mostraban justos, pero por dentro estaban llenos de hipocresía (S. Mateo 23:28). Al explorar el origen de la palabra “hipócrita” en el contexto griego, es posible aclarar mucho al respecto. En las obras de teatro de la época, un hipócrita era sencillamente alguien que demudaba su rostro fácilmente de una expresión a otra. Un actor que era capaz de interpretar y cambiar de un momento de risa a uno de llanto, de ánimo a tristeza, de euforia a templanza. Si bien la palabra hipócrita no estaba asociada a una connotación denigrante sino artística, el uso de esa expresión fuera de ese contexto denota una transmutación anímica de la esencia de alguien que le hace ser percibido como no auténtico, sino disfrazado, cambiante, falso.

El antídoto a la hipocresía es actuar desde el carácter Cristo-céntrico, forjado desde la espiritualidad y que deriva en la expresión genuina y auténtica. Carácter es la estampa indeleble sobre una persona; este se impone a la realidad existente debajo de toda mascara, pose, encubrimiento o fachada social. El carácter no es personalidad, imagen, reputación o celebridad. El carácter genuino no da tregua a la falsedad o a la adaptación para la complacencia a las demandas de la sociedad. Alguien que se comporta bien externamente, pero que internamente aún mantiene resentimiento, lascivia, egoísmo u orgullo, es descrito en este sentido como alguien hipócrita. El carácter genera una necesidad de relevar lo interno de forma auténtica, sin disfraces ni retoques, para alcanzar su máxima expresión e impacto externo.

Para reflexionar: Este es un llamado a todo líder latino de hoy a forjar su carácter, quitarse las máscaras y celebrar las virtudes del liderazgo auténtico.

Jesús A. Sampedro Hidalgo. Valencia-Venezuela.

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