martes, 1 de marzo de 2016

Sé de los que alienta, no un derrotista.




Vigila lo que te dices a ti mismo cuando nadie te escucha, no te pongas apodos descalificativos, no seas muy duro cuando experimentes un fracaso o en cada equivocación. Por ejemplo, es tan común llamarnos "tonto" cuando cometemos una impericia al volante, ¿verdad? Cuidado, si esto es una costumbre en ti vas por mal camino. Más bien exprésate palabras positivas y de ánimo, mírate al espejo y di: “¡Eres una creación admirable!”, ¿crees que esto es egocéntrico?, ¿ideología humanista?, ¿parte del guión de un orador motivacional? Mejor lee Salmos 139:14 que dice: “¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas y esto lo sé muy bien!”. 

La lectura nos muestra que aunque Elías estaba en un estado deplorable producto de su depresión, y a pesar de que había abandonado el trabajo y hasta había deseado morirse, Dios no lo humilló, no le recriminó, no le hizo sentir culpable; al contrario, lo dejó descansar, reponer fuerzas, lo alimentó y lo amonestó a seguir adelante porque a fin de cuentas, tenía mucho trabajo aún.

Aprende de Dios, él no viene a ti una y otra vez a criticarte, al contrario, quiere que aprendas de tus errores, que te levantes y que camines hacia adelante en fortaleza, valor y confianza.

Para Reflexionar: Sí, Dios anima a sus hijos y no provoca desánimo en ellos.

Gabriel Gil - Santiago, Chile.

No hay comentarios:

Publicar un comentario