martes, 12 de abril de 2016

El desafío de la comunicación abierta



Suelo preguntar en los entrenamientos que imparto a líderes, quién piensa que es necesario generar un ambiente de comunicación abierta para que el trabajo en equipo se desarrolle de manera adecuada. Casi por norma todas las manos se ponen en alto, afirmando que lo consideran importante. Sin embargo, he observado en la práctica profesional de muchos que la realidad es distinta. Las juntas de trabajo con frecuencia son verdaderos monólogos del jefe o la oportunidad para que participen los pocos con ‘voz’ calificada del equipo.
 
Permitir que la comunicación sea realmente abierta representa un gran desafío para el líder, pues implica, entre otras cosas: humildad, para escuchar aun a los más inexpertos; habilidad, para moderar a quienes pierdan el hilo y ayudarlos a retomar el tema; paciencia, para entrenar al equipo a saber expresar sus ideas; respeto, por el tiempo y las opiniones de todos; interés, para alentar la participación equitativa de todos; temor de Dios, para no apropiarse de una idea ajena; madurez, para dar reconocimiento al individuo; y liderazgo, para usar las ideas de unos como herramientas para unificar al equipo.

Jesús, es sin duda el Maestro de maestros de toda la historia; sin embargo no se limitó a sólo responder preguntas y girar instrucciones, antes bien cuestionó y obligó a sus seguidores a pensar y responder a sus preguntas. No sólo permitió el diálogo, lo provocó de manera deliberada al solicitar las respuestas que él conocía, pero que ellos necesitaban escuchar.

Para Reflexionar: ¿A qué tipo de comunicación nos queremos abrazar?

Edgar Medina, Monterrey - México.


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