jueves, 21 de abril de 2016

La evidencia de nuestro crecimiento.



El crecimiento es inherente a la vida (espiritual, emocional). El crecimiento es un llamado irrenunciable. Quien no crece se condena a vivir desde la patología.

Uno de los indicadores que demuestra la forma cómo estamos creciendo o no, es el uso que le damos a nuestra lengua: la forma como nos expresamos.

En ese sentido, la Biblia dice mucho de la forma como necesitamos comunicarnos. Nos insta a hablar con gracia y para edificación. Hablar con gentileza no es una simple técnica o práctica que podemos usar a conveniencia. Por el contrario, supone un estilo de vida, una forma de encarar las relaciones. Comporta una actitud de vida que parte del respeto hacia el otro. Requiere madurez de carácter, paciencia y dominio propio; especialmente en situaciones donde nuestro interlocutor está negado al diálogo, o molesto o manifiesta una actitud conflictiva.

Las personas inmaduras actúan como niños en su hablar; son incapaces de controlar su lengua. Por eso una forma de cómo se evidencia el crecimiento es a través de la forma como nos expresamos. Expresamos lo que somos. Virginia Satir dice que “hay una relación entre la forma de comunicación de una persona y su nivel de autoestima”. La forma como una persona habla y conversa es la prueba real de su carácter. El tipo de lenguaje que usamos es expresión fidedigna de nuestro carácter; de nuestra madurez personal o de la falta de ella. La Biblia dice: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). Expresamos con nuestra boca, acciones y actitudes lo que somos.

A. B. Simpson comenta: “Una lengua que no es refrenada es una señal segura de falta de santificación, de disciplina, y quizás de salvación, incluso”. Por otra parte, la Biblia dice: “Si alguno no ofende en palabra, éste es un varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo”. El dominio de la lengua implica el dominio de todo el cuerpo, y viceversa. Si somos capaces de controlar nuestra lengua, seremos capaces de controlar cualquier pasión de nuestros cuerpos.

Para reflexionar: Nuestra boca expresa día a día lo que somos como persona.



Arnoldo Arana, Valencia – Venezuela.

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