martes, 21 de junio de 2016

La palabra dicha con gentileza: Antídoto contra el furor y los conflictos.



Los que han adquirido sabiduría han aprendido que las palabras con que se expresan, tienen impacto sobre la vida de las personas que les rodean. Así las palabras ásperas o cargadas de crítica lastiman a otros o los ponen a la defensiva, mientras que las palabras dichas con amor y respeto, nutren y edifican a otros. Las personas sabias saben que las palabras pueden pacificar tormentas o pueden iniciar incendios en las vidas de las personas. 

La respuesta sazonada con gentileza y amabilidad siempre es oportuna y bien recibida. La palabra dicha con cortesía y consideración a los demás, hace ganar el favor y la buena voluntad de los oyentes. La palabra suave y blanda también es útil para aplacar el furor de los iracundos; y ayuda a disipar posibles conflictos. La Biblia nos insta a hablar con gracia y para edificación. “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para sepáis cómo debéis responder a cada uno”.(Colosenses 4:6). 

Algunos confunden cortesía y amabilidad con debilidad, pero como dice el dicho “lo cortés no quita lo valiente”. La cortesía y la amabilidad no proceden de debilidad ni de cobardía, sino de dominio propio y humildad. Implica madurez y cordura.  

Ahora, hablar con gentileza no es una simple técnica o práctica que podemos usar a conveniencia. Por el contrario, supone un estilo de vida, una forma de encarar las relaciones. Comporta una actitud de vida que parte del respeto y la tolerancia hacia el otro. Requiere madurez de carácter, paciencia y dominio propio; especialmente en situaciones donde nuestro interlocutor está negado al diálogo, o molesto o manifiesta una actitud beligerante. En tales situaciones, la palabra gentil dicha con gracia, es capaz de conquistar el corazón aún de nuestros enemigos.  

La palabra blanda y gentil (aunque firme), cargada de respeto y consideración por el otro, es una herramienta poderosa en manos de los líderes, para prevenir conflictos disfuncionales, gestionar diferencias y negociar con efectividad.

Para Reflexionar: Tus dichos pueden apagar un fuego o iniciar un incendio.

Arnoldo Arana, Valencia - Venezuela.


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