miércoles, 1 de marzo de 2017

Iniciativa… una actitud peligrosa


Estoy convencido de que la iniciativa es una gran herramienta que no se tiene por casualidad, se trata de una actitud que no todos realmenteestán dispuestos a desarrollar. La mayoría pensamos que tener iniciativa es algo  rotundamente positivo —y lo es—, pero muchos han tenido amargas consecuencias tras haber puesto una idea novedosa, fresca y creativa sobre la mesa, en el trabajo o fuera de él. Estas son algunas de las razones por las que creo que las personas evitan tener iniciativa:


• Iniciativa = Más carga de trabajo. No es poco frecuente que generar una idea que parece interesante se traduce en un incremento de actividades para quien hizo la propuesta, aunque el beneficio sea para el resto del equipo. Recuerdo a un líder que categóricamente enfatizaba: «Al que se le ocurre lo ejecuta».

• Iniciativa = Mayor riesgo de conflicto. Sé de muchos que se han involucrado en asuntos ajenos a su responsabilidad, por mera iniciativa personal, y eso les ha generado una serie de problemas innecesarios.

• Iniciativa = Vivir fuera de la zona de comodidad. Hacer sólo las cosas que se espera que hagamos resulta en una ‘buena’ forma de evadir el miedo a lo desconocido y evitar los desafíos que implica superar las expectativas de los demás.

Tener iniciativa, es bueno, pero no sencillo, se requiere valentía. La iniciativa es detonada por el valor para aceptar mayor carga de trabajo, el valor de encarar el conflicto con aquellos que prefieren vernos como inofensivos, el valor para vivir en el camino de lo extraordinario.

David —quien llegaría a ser el gran rey de Israel— vio la amenaza que el gigante filisteo Goliat representaba para su pueblo. Y sin que nadie lo esperara o siquiera lo viera posible, con gran valentía decidió hacer de aquel peligro su desafío personal, entonces declaró:

«Que no se desanime nadie por causa de ese filisteo; este siervo tuyo irá a pelear contra él».
1 Samuel 17:32

Para reflexionar: Tener iniciativa es absolutamente poderoso cuando brota, con valor y carácter, de aquellos que aman grandemente a su familia, a su empresa, a su iglesia y a su pueblo, como para dejar que las cosas no sean como deban de ser.

Edgar Medina D.

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