jueves, 27 de julio de 2017

Cuerpo sano en mente sana


 
El término hebreo para corazón apacible tiene el sentido de un corazón de sanidad o salud. La persona que mantiene su corazón en paz, en calma; sereno y sosegado, traduce ese estado emocional en salud para el cuerpo. Este es el caso de un hombre que no siente ruido en su interior, que no se desequilibra ni consume por las presiones del entorno. En esta actitud la persona mantiene un clima emocional interno que favorece la salud, y la enfermedad no lo devasta. Lo opuesto es un estado emocional de desazón e intranquilidad; de ansiedad y estrés, que consume como carcoma de los huesos. “El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste (roto, quebrantado) seca los huesos” (Proverbios 17:22).
 
Hay un dicho que reza: “mente sana en cuerpo sano”; pero creo que sería más apropiado decir “cuerpo sano en mente sana”. La forma como pensamos afecta nuestras actitudes, y estas juegan un papel importante en nuestra salud: en la adquisición, o desarrollo, o curación de la enfermedad. Ciertamente hay una estrecha relación entre el ánimo y la salud. El ánimo es la más sana medicina. La expresión no hay mejor medicina que un corazón alegre (Proverbios 17:22), subraya el valor de la actitud positiva y la salud emocional en el cultivo de la salud física, o en el restablecimiento de ella. El rey Salomón dijo: “El ánimo del hombre soportará su enfermedad; mas ¿quién soportará al ánimo angustiado (quebrantado, afligido, herido)?” (Proverbios 18:14). El buen ánimo es capaz de soportar o sobrevivir una enfermedad; pero cuando se pierde el ánimo, el optimismo y la esperanza, y se da lugar al desánimo y la ansiedad, el organismo acusa el golpe, y la salud se deteriora.
 
Para reflexionar: ¿Con qué pensamientos alimentas tu mente? "Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable... si hay virtud alguna... en esto pensad. Fil. 4:8
 
Arnoldo Arana. Valencia-Venezuela

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