jueves, 6 de julio de 2017

El fruto que satisface




Se cosecha de lo que se dice y de lo que se hace. Los actos tanto como las palabras generan consecuencias positivas o negativas. Las palabras sabias producen muchos beneficios “la lengua del sabio hace grato el conocimiento” (Proverbios 15:2), y el arduo trabajo trae recompensas. Por el contrario, las palabras sin entendimiento traen problemas “la boca del necio es su ruina, y sus labios una trampa para su alma” (Proverbios 18:7) y las acciones incorrectas traen consecuencias negativas.


Así como las leyes físicas gobiernan el universo físico, los principios universales (ejemplo: justicia, verdad, integridad, laboriosidad, entre otros) gobiernan la existencia y el quehacer humano. Si estas leyes son transgredidas se producen resultados negativos inevitables; si son cumplidas se producen resultados positivos. Los principios son verdades imperecederas, legitimadas en su efectividad por la propia historia del hombre. 

Cosechamos lo que sembramos

Un dicho popular dice: “quien siembra vientos, cosecha tempestades”. Hay una relación directa entre lo que sembramos y lo que cosechamos. No podemos esperar cosechar manzanas si sembramos mandarinas; se cosecha lo que se siembra. Cada semilla se reproduce a sí misma. Así por ejemplo, en la vida personal, si sembramos diligencia, trabajo esforzado y responsabilidad, cosecharemos buenos resultados profesionales y financieros; pero si somos negligentes y perezosos, cosecharemos pobres resultados. Igualmente si sembramos injusticias y malas actitudes, no esperemos agradecimiento y amistad de las personas. Cada persona recoge un fruto que, positivo o negativo, constituye una recompensa a la forma como se desempeña.

Para reflexionar: ¿Qué tipo de semilla ha elegido para sembrar?

Arnoldo Arana . Valencia – Venezuela

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