martes, 20 de febrero de 2018

Aprendiendo a escuchar las señales de advertencia.


¡Que nadie se entere!, es una frase que arrastra más peligro que una carreta cargada con dinamita. La falta de transparencia nunca debe justificarse como ‘prudencia’, normalmente debe leerse como deshonestidad y un serio peligro a nuestra integridad y a los intereses de nuestra empresa, familia, comunidad y aun nuestra vida.

¿Cómo nos arreglamos?, casi te puedes imaginar con esta frase al agente de tránsito después de que te atrapó en una maniobra prohibida, lamentablemente no se limita a esa esfera de la vida. La manera en la que operan las administraciones públicas de muchos de nuestros países en América Latina está íntimamente ligada a la corrupción, al grado que cada día es más abierto el pago ilegal a funcionarios por la gestión de permisos y trámites.

¡Todo el mundo lo hace!, es una frase que parece un argumento contundente; ’si todos lo hacen, entonces ‘no debe estar tan mal’ —parece indicarnos—, pero nada más fuera de la realidad. Para empezar ‘todo el mundo’ sería el 100% de las personas, y eso sólo sería válido si se tratara de comer, respirar u otras necesidades biológicas.

El libro de los Proverbios (Prov. 5:3) nos advierte acerca de las palabras que nos engañan si las creemos, son esas frases que nos arrojan a poner en riesgo nuestra integridad y quieren dar pie a nuestra falta de firmeza y responsabilidad.

Para reflexionar: La conciencia recta es la alarma que detecta la falta de integridad que quiere sacudirnos.


Edgar Medina. Monterrey – México.

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