martes, 27 de marzo de 2018

Comunicación, la herramienta número uno del Líder.






Una comunicación ineficaz tiene sus consecuencias. A veces suponemos que ‘no nos comunicamos’ con quienes deberíamos en la familia, la empresa, la escuela o en la iglesia, cuando la realidad es que lo hacemos, pero, de forma deficiente. El negarle la palabra a alguien con quien tenemos alguna molestia, por ejemplo, le estamos comunicando enojo, desaprobación y frustración sin la necesidad de decirle nada.

El Libro de los Proverbios declara: «Mis frutos son mejores que el oro más refinado; mis ganancias sobrepasan a la plata escogida» [Proverbios 8:19], y eso en referencia a los beneficios de la sabiduría. Aprender a comunicarnos sabiamente traerá a nuestra vida, a nuestro matrimonio, a nuestra familia, a nuestra iglesia u organización beneficios que literalmente no se pueden comprar con dinero. Pero, ¿cuál es el precio que sí hay que pagar para aprender a comunicarse eficazmente?

No es difícil reconocer que hay una deficiencia en la comunicación, lo difícil del asunto es: reconocer cuál es mi responsabilidad en el problema. Dar una solución real a nuestros problemas de comunicación con otros es algo que sin duda marcará una diferencia a favor de nuestras relaciones y proyectos. El precio a pagar no es bajo, pues asumir la responsabilidad nunca lo es, pero los beneficios son incomparables, vale la pena comenzar dando el primer paso en comunicar ‘disposición’ y esperar firme y pacientemente que los demás hagan su parte.

Para reflexionar: La comunicación es el alma de toda relación y la herramienta número uno del líder.


Edgar Medina. Monterrey - México.

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